¿Qué son las organizaciones responsivas?

¿Quién no ha oído hablar, o lo ha sufrido en carne propia, que una idea que se estaba desarrollando en su empresa desde hacía meses o incluso años la ha puesto en marcha una startup en el transcurso de unos pocos meses? Este hecho ocurre con frecuencia porque en las llamadas organizaciones tradicionales la toma de decisiones se burocratiza lo que deriva en que cualquier proceso es más lento.
 
A escala mundial existe un movimiento sobre organizaciones responsivas que resume sus principales características: adaptativas, flexibles, rápidas al cambio, etc. 
 
La iniciativa responsive.org ha redactado un manifiesto en el que afirma que en estas organizaciones se debe mantener un equilibrio entre las siguientes 5 tensiones: 
 
  • Beneficio/propósito. 
  • Jerarquías/red. 
  • Control/empoderamiento. 
  • Planificación/experimentación. 
  • Privacidad/transparencia.

El hecho de estar más próximo a un extremo o al otro depende de cada empresa.

Pasos para ser una organización responsiva 

  1. El cambio se debe producir sacando ese proceso fuera, como si se tratase de un proyecto totalmente nuevo.
  2. Y hay que sacarlo aunque solo sea simbólicamente. Se debe crear una célula o, lo que otros han llamado División X, que trabajará sin las constricciones internas. Ejemplos de esto se pueden ver en varias empresas:
    1. La división Google X produjo las Google Glass, y otros productos innovadores.
    2. Para crear el banco Nequi, un nuevo concepto de banco enfocado a gente muy joven, Bancolombia trabajó de la mano de la consultora Designit en un espacio de trabajo dentro de la universidad EAFIT de Medellín.
  3. La innovación tiene que producirse en los márgenes de la organización. Esta es la idea principal que establece Ismail en su libro “Exponential Organization”. Esta célula tendrá que incorporar en el nuevo proceso los mecanismos de encaje en los procesos tradicionales y diseñar cómo estos van a ir siendo sustituidos para que, cuando se acople en el “cuerpo” sea integrado. 

Diseñando la organización responsiva

El diseño de las organizaciones responsivas debe ser específico para cada caso, si bien existen toolkits como los de Sociocracia 3.0 o Estructuras Liberadoras, cada entidad necesita un diseño a medida que conecte con su propósito y con sus valores. Sin duda, un trabajo que requiere de la ayuda de un tercero externo a la organización con el que co-diseñar la estrategia y el proceso de transformación, partiendo de un buen conocimiento del estado actual.

Jeff Gothelf y Josh Seiden, en su libro Sense & Response, afirman que como la tecnología está presente en cada fase y proceso de nuestros negocios, son necesarias no solo nuevas estructuras organizacionales si no también prácticas de dirección capaces de apalancar estas nuevas capacidades. En las nuevas organizaciones, se debe diseñar no solo la experiencia de los clientes, sino también la de los empleados. Diseñar el Employee experience journey, y organizar equipos que se ajustan al acrónimo SLAM (Self-organizing, lean, autonomous and multidiciplinary,  en Español: Auto-organizado, de tamaño manejable, autónomo y multidisciplinar) que permitan crear una red de pequeños equipos bien cohesionados con un mismo objetivo y propósito.

“The stronger the culture, the less corporate process a company need. When the culture is strong, you can trust everyone to do the right thing. People can be independent an autonomous. They can be entrepreneurial.”
Brian Chesky Airbnb Founder

¿Crees que tu organización está preparada para cambios disruptivos?