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Design Thinking: Cuando las soluciones conocidas se quedan cortas

13 April, 2015

De un tiempo a esta parte, se ha generalizado el uso del término design thinking como una herramienta fundamental para mejorar la competitividad y aumentar la innovación en entornos empresariales. Pero, más allá de modas, frases hechas y lugares comunes, ¿a qué hace realmente referencia el design thinking?, ¿por qué de su significación y valor? En esta entrada queremos realizar una breve introducción al concepto de design thinking, su origen, sentido y características fundamentales.

Un breve repaso histórico

Hablando de manera estricta, design thinking hace referencia al conjunto de actividades cognitivas puestas en práctica por los diseñadores durante la resolución de problemas de diseño. O dicho de otra manera, el término design thinking designa la forma de resolver problemas propia de los diseñadores. A partir de esta idea, con el objetivo de conocer el significado actual del término, es adecuado realizar un breve repaso histórico de la idea de diseño y su evolución como disciplina científica.

El diseño como actividad creativa es casi coetánea al ser humano; sin embargo, su estudio académico no surge hasta mediados del siglo pasado. Es entonces cuando diversos autores fijan su interés en el valor del diseño más allá de una representación artística o una labor profesional. Entre ellos, cabe destacar a Herbert A.Simon, teórico de la toma de decisiones, Premio Nobel de Economía y autor de “The Sciences of The Artificial”(1969), obra en el cual se presenta el diseño como una actividad fundamental para la toma racional de decisiones, confiriendo al diseño el rango de disciplina científica.

Posteriores autores, como Nigel Gross y Donald Schön, profundizaron en el estudio sistemático y riguroso del diseño, prestando una mayor atención a los aspectos cognitivos que lo caracterizan. Para estos autores, diseñar no es una mera toma de decisiones basada en un procedimiento conocido, sino una forma especifica de reflexionar, de pensar, que lleva a la resolución de un problema. Es en este punto cuando se empieza a hablar de design thinking.

El sentido del design thinking en su dimensión actual no surge hasta los años noventa del siglo pasado. Es entonces cuando David Kelley, fundador de IDEO y profesor de la Universidad de Stanford, extiende el sentido del término y lo adapta al mundo empresarial, utilizándolo para referirse a procesos creativos en los cuales, tomando como referencia la forma de trabajo de los diseñadores, se acomete la resolución de problemas complejos.

 

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Objetivo, ir un paso más allá

La idea fundamental del design thinking es, por tanto, la definición de una manera de actuación que permita la resolución de problemas novedosos, confusos o multidimensionales.

Los seres humanos, de manera general, resolvemos problemas de acuerdo a patrones o modelos conocidos. Patrones y modelos obtenidos en base a la experiencia, la formación o el entrenamiento. Esta forma de actuación permite aumentar la eficiencia en la resolución de problemas, asegurando una adecuada toma de decisiones en un tiempo reducido. Sin embargo, presenta una importante limitación: no es adecuada para resolver problemas desconocidos ni para encontrar soluciones novedosas a problemas existentes. Es en este punto cuando el design thinking alcanza su verdadero valor. Mediante la aplicación de actividades cognitivas basadas en la combinación de pensamiento divergente y convergente, el design thinking permite explorar el espacio de soluciones como forma de proponer una solución a un problema complejo.

Los pilares del design thinking

Al definir el concepto de design thinking se ha destacado una de las labores fundamentales de esta forma de resolución de problemas: la exploración. La exploración entre posibles soluciones a fin de identificar la que mejor se adecue para la resolución del problema planteado. Pero esta exploración, ¿sobre que pilares o fundamentos se asienta?, ¿de qué manera debe explorarse el espacio de soluciones? Es en este punto cuando es importante mencionar tres características fundamentales de los procesos de design thinking: los individuos, la creatividad y la experimentación.

En primer lugar, el design thinking debe ser una actividad centrada en los individuos (human-centricmindset). Sin un adecuado conocimiento de las necesidades y objetivos de los individuos implicados en el problema a resolver, sin la capacidad de alcanzar un adecuado grado de empatía con los propietarios del problema, es imposible encontrar soluciones de naturaleza holística que resuelvan el problema en toda su extensión. No sólo durante la definición del problema, sino durante la definición de posibles soluciones es esencial involucrar a los usuarios y tenerlos siempre presentes.

Un segundo aspecto esencial del design thinking es la creatividad. Durante la exploración de soluciones esesencial la capacidad de proponer, de elaborar, de pergeñar ideas nuevas, valiosas y significativas. Al hablar de creatividad no hay que limitarse a la cualidad propia de las manifestaciones artísticas, caracterizadas por la espontaneidad y por aspectos emocionales, sino a todo tipo de actividades y habilidades de ideación que permiten transcender las ideas existentes.

Por último, es imposible la obtención de ideas novedosas sin la experimentación, sin la materialización de las ideas a fin de identificar sus carencias, sin implementar técnicas de prueba y error. El design thinking se fundamenta en la aplicación de procesos iterativos y cíclicos que permitan probar y examinar de manera continuada las soluciones elaboradas.

Aplicar estos principios y alcanzar el objetivo final de elaborar soluciones novedosas u originales a problemas complejos es una difícil tarea que implica la aplicación de distintos métodos y herramientas de trabajo. Futuras entradas se centrarán en analizar en mayor detalle algunos de los medidos existentes para la adecuada implementación del design thinking.