Palpando el paradigma

21 marzo, 2011

A raíz del provechoso reportaje de Redes del pasado domingo 13 de marzo, nos gustaría suscitar la reflexión en torno a nuestro anacrónico sistema educativo.
Entre el ruido político, la generación de “ninis obligados” con este 40% de paro juvenil y del dato de que el 54% de los jóvenes no tienen proyectos ni ilusión, urge una educación motivadora, ilusionante y potenciadora de los talentos de cada uno.

Parece que en este panorama social, donde más que nunca la incertidumbre se cierne sobre la cada vez más amplia banda que comprende “la juventud”, son necesarias las herramientas y habilidades que permintan vislumbrar y  aprender a construir sobre ella.

Desde un punto de vista económico, la educación ha servido para desarrollar capacidades en el ser humano, que pudieran construir economías y sistemas aptos para generar riqueza y bienestar. Por otro lado, la educación tiene como misión ayudar a comprender el mundo que nos rodea y también la educación, persigue un objetivo de desarrollo personal, en el sentido de intentar sacar la mejor versión de uno mismo para capacitar a personas que el día de mañana cuenten con las herramientas necesarias para ser felices. Hoy por hoy, los esquemas educativos hacen que pasemos por la escuela sin saber qué somos y qué nos hace felices.

En los orígenes de la transmisión de conocimiento, el aprendizaje se obtenía a través del contacto con los demás y la repetición. La llegada de la escritura revolucionó la transmisión de aprendizaje. Robinson apuntaba la necesidad de que los educadores desarrollen mecanismos para que los alumnos descubran cuáles son sus talentos y qué es lo que les apasiona. Pero parece que todo esto choca con la enseñanza reglada, con lo teórico, y sin embargo los nuevos desarrollos científicos han demostrado que no aprendemos de memoria, sino que aprendemos haciendo, cuando nos emocionamos, cuando asociamos emociones al proceso cognitivo, cuando conseguimos que nuestras motivaciones conecten con nuestros conocimientos. Por eso, es tan importante la experimentación y la práctica en los procesos de aprendizaje.

En cierta manera, es cómo si la evolución lógica de la enseñanza entrara en colisión con los estamentos, con el status, con el título que te marca como si de un pedigrí se tratara. Necesitamos educar de tal manera que las generaciones futuras tenga capacidad para gestionar la herencia que les dejamos. Esta herencia tiene avances muy importantes y significativos en el mundo tecnológico, un nuevo concepto de la economía y de la producción de servicios, un foco muy importante en el medio ambiente y la explotación sostenible de recursos, y sobre todo, un nuevo concepto del desarrollo personal.

Cada día, cuando nos sentamos a pensar cómo deber ser esta escuela, nos convencemos de que debe parecerse menos a la idea que todos tenemos en el imaginario común y que debemos hacer un poco más palpable este nuevo paradigma educativo.
Cada día, nos damos cuenta que debemos proporcionar el espacio y medios necesarios para que el camino que se realice en el “h2i institute”, importe más que la meta, porque sólo entonces conseguiremos que los resultados sean realmente brillantes y útiles para las empresas y la sociedad.